Un homenaje a la Zarzuela con sabor familiar y una fiesta electrónica enmascarada
Starlite Occident 2024 vivió una velada de contrastes inolvidables con la actuación de Plácido Domingo y la fiesta Masquerade by Claptone. Desde la emoción profunda de la Zarzuela hasta el hedonismo del house más sofisticado, la noche demostró la capacidad del festival para unir mundos musicales opuestos en una experiencia única.
El tenor madrileño regresó por cuarta vez al Auditorio de La Cantera, tras sus conciertos en 2015, 2021 y 2022. A sus 83 años, demostró una voz imponente y un carisma intacto, en un emotivo homenaje a sus padres, ambos grandes figuras de la Zarzuela. «Estoy feliz de estar aquí nuevamente, celebrando la música de mis padres. Espero que disfrutéis muchísimo«, declaró con sinceridad.




La «Noche Española» de Plácido Domingo fue un viaje a través de las obras más emblemáticas de la Zarzuela y la ópera española, acompañado por la soprano Serena Sáenz. Fragmentos de «La boda de Luis Alonso», «La del soto del Parral», «Los Gavilanes», «Luisa Fernanda», «El Sombrero de Tres Picos» o «Doña Francisquita» cobraron nueva vida en una velada llena de pasión, raíces y memoria.
Uno de los momentos más conmovedores fue su interpretación de «Luche la fe por el triunfo», parte de Luisa Fernanda, obra que su madre, Pepita Embil, interpretó durante su carrera. Con esta pieza, Plácido rindió tributo a su legado familiar, reviviendo sobre el escenario la herencia artística que lo marcó desde niño.
Entre los asistentes se encontraban el actor Óscar Martínez y Marina Borenzstein, Begoña Trapote, Monika Bacardi e Ivonne Armant, nieta del tenor. Todos fueron testigos de una noche de emociones y arte con sello español.
La fiesta continuó en el escenario Sessions con «Masquerade» by Claptone, una experiencia inmersiva inspirada en el carnaval veneciano. Bajo su enigmática máscara dorada, el DJ y productor alemán llevó al público por un viaje sonoro de techno, house y deep house con un set vibrante, hedonista y liberador.
La pista de baile al aire libre se convirtió en un carnaval moderno, donde la fantasía y la libertad creativa envolvieron a los asistentes en una atmósfera electrizante. Así, Starlite Occident cerró otra noche de contrastes magistrales, uniendo el legado clásico con la vanguardia electrónica.